Cuando decides dejar tu país para embarcarte a la aventura de vivir como expatriado, afrontas un sinfín de desafíos. La ilusión y la incertidumbre caminan de la mano, y aunque la adaptación es un proceso personal, hay algo que marca una diferencia abismal: las personas escaleras, en mi caso mujeres escalera.

Las llamo así porque son quienes te ayudan a subir peldaños en este viaje de adaptación y reinvención constante. Son aquellas mujeres que, con gran generosidad y empatía, te tienden la mano cuando llegas a un destino desconocido. Te presentan a otras personas, te explican cómo funciona la vida cotidiana, te comparten trucos, consejos y, lo más importante, te hacen sentir que no estás sola.

Pueden ser las esposas de compañeros de tu esposo, mamás de compañeros de tus hijos en el colegio, una vecina amable e incluso una persona que te encuentra pérdida entre los pasillos de un supermercado.

En mi caso, he tenido la suerte de contar con mujeres escaleras en cada uno de los destinos en los que he vivido. Ellas han contribuido a que mi adaptación fuera más amable y descubriera la importancia del acompañamiento. De igual manera, me convertí en escalón para las mujeres o familias que llegan después que yo a un destino.

Mudarse cada dos o tres años implica un ejercicio constante de adaptación. Cada país trae consigo un nuevo idioma, costumbres distintas y desafíos inesperados. En estos procesos, las mujeres escaleras se convierten en pilares fundamentales. Su apoyo no solo facilita tu adaptación, sino que también te aporta un invaluable sostén emocional.

acompañamiento

En cada destino, he encontrado mujeres escalera que me han abierto sus puertas y corazones, guiándome en momentos de duda, celebrando conmigo los pequeños logros y recordándome que la sororidad trasciende fronteras. Son estas personas quienes te ayudan a transformar la incertidumbre en confianza y la soledad en comunidad.

Hoy quiero dedicar estas líneas a todas las mujeres que han sido escaleras en mi vida. A aquellas que me han recibido con una sonrisa, que me han mostrado el camino y que han hecho de cada transición una experiencia más amable y enriquecedora. Gracias por su generosidad, por su tiempo y por su calidez. Gracias por demostrarme que el acompañamiento es clave en la expatriación y que, con la ayuda adecuada, cada nuevo comienzo puede ser una oportunidad maravillosa.

gratitud

Todas y cada una de ellas forman parte de esta familia que he creado a lo largo de todos estos años. Una familia que sigue creciendo en cada día y a la que se incorporan las personas a las que sirvo de escalera.

La expatriación también te brinda la posibilidad de devolver lo que has recibido. Así como he sido apoyada, me convertí en mujer escalera para otras mujeres que llegan desorientadas y con mil preguntas. Compartir mi experiencia, tender la mano y brindar un espacio de apoyo marca la diferencia en tu proceso de adaptación. De esta manera, desde mi primer destino intento servir de escalón para las mujeres/familias que se incorporan a este modo de vida.  

mujeres escalera

Ser expatriada es un viaje lleno de aprendizajes, y las personas escaleras te permiten recorrerlo con mayor seguridad y confianza. A todas ellas, gracias por ser luz, por ser guía y por recordarnos que, sin importar el destino, siempre hay alguien dispuesto a ayudarte a subir el siguiente escalón.

¿Has tenido el acompañamiento de mujeres escalera? ¿Eres mujer escalera?

Me encantaría saber tu opinión sobre este artículo y si te has sentido identificada de alguna manera.

Gracias, gracias, gracias.

Casti Yuste.

2 Comments
  • Casti Yuste

    18 de abril de 2025 at 17:35

    ¡Muchas gracias Ana por compartir tu sentir! Es importante reconocernos y reconocer. Gracias por ser una de mis mujeres escalera.

  • Ana Narberhaus

    7 de abril de 2025 at 18:48

    Hola,
    Me ha encantado el post sobre Mujeres Escaleras. Es un muy buen símil.
    Me he sentido identificada como mujer escalera, pero también me ha hecho recordar a todas las mujeres que han side mi escalera personal en todos los lugares en los que me he tenido que adaptar.
    Gracias por el post y buen trabajo.

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