Cuestión de preferencias, no de tiempo: Priorízate. Llegamos de nuevo a diciembre y no nos dimos cuenta. El mundo se mueve a una velocidad vertiginosa, y es muy común escuchar la frase “No tengo tiempo”. Parece que lo que está de moda es sumergirse en una rutina agitada, cargada de responsabilidades laborales, familiares y sociales, dejando a menudo en segundo plano lo más importante: nosotros mismos. Sin embargo, la realidad es que no se trata de una cuestión de tiempo, sino de preferencias.

Cuestión de preferencias, no de tiempo: Priorízate.


Hace unos años, en mi cabeza reinaba la frase “No tengo tiempo”. Y realmente era así, pues ni siquiera me daba tiempo de mirarme al espejo. Hasta que un día mi cuerpo dijo “Basta ya”. Entonces tuve la suerte de descubrir que me había cargado de tantas responsabilidades ajenas que me había olvidado de mí. En mi lista de preferencias, por aquel entonces, no había ninguna propia. Mis prioridades no aparecían entre ellas. Y lo justificaba con la falta de tiempo. Cuando fui consciente de ello, e incluí en las preferencias mis prioridades, comenzó mi proceso de crecimiento personal comprometida conmigo y mis responsabilidades.


Y es que la falta de tiempo es un mito. Todos tenemos las mismas 24 horas al día. La diferencia radica en cómo elegimos utilizarlas. Cuando decimos que no tenemos tiempo para algo, lo que realmente estamos diciendo es que no es una prioridad en nuestra vida. Si lo que importa es tu bienestar, tus sueños o tu crecimiento personal, ¿por qué no están en la cima de tu lista de prioridades? ¿cuántas veces te privaste de un paseo por el bosque, de un café con un amigo o simplemente de contestar a la llamada de un ser querido por considerar que tu agenda estaba llena?

Cuestión de preferencias, no de tiempo: Priorízate.

El poder de las preferencias es ser consciente de cuáles son tus prioridades. Y cuando digo “tus prioridades” me refiero a lo que decides tú libremente porque es lo que te apetece. Pues en muchas de las ocasiones al responder “No tengo tiempo”, ni siquiera estamos siguiendo nuestras preferencias sino la de otros, y es cuando dejamos de cuidarnos.


Es tremendamente liberador poder reconocer que cada elección refleja nuestras preferencias. Significa que tenemos el control. Decidir dedicar tiempo a cuidarnos, a desarrollar nuestras habilidades o simplemente a descansar no es egoísta, sino esencial. Al priorizarnos, podemos ofrecer lo mejor de nosotros mismos a los demás.

Te comparto algunas prácticas para priorizarte:

  1. Identifica lo que realmente te importa: Haz una lista de tus valores y objetivos personales. ¿Qué actividades o hábitos apoyan estos valores?
  2. Establece límites: Aprende a decir no a las cosas que no alinean con tus prioridades. Esto liberará tiempo y energía para lo que realmente importa.
  3. Hazlo no negociable: Programa tiempo para ti mismo como si fuera una cita importante. Cumple con ese compromiso. Resérvate un espacio diario para ti, o al menos semanal en la que tú eres tu cita prioritaria.
  4. Pequeños pasos, grandes cambios: No necesitas hacer cambios drásticos de un día para otro. Comienza con pequeños ajustes y observa cómo tu vida empieza a alinearse con tus verdaderas prioridades.

El beneficio es notable cuando te priorizas, tu bienestar mejora, tu energía se renueva y tu capacidad para enfrentar desafíos se fortalece. Además, das un ejemplo positivo a quienes te rodean, mostrando que cuidar de uno mismo es una parte vital de una vida equilibrada y satisfactoria.

Cuestión de preferencias, no de tiempo: Priorízate.

Te animo a dejar de lado la excusa de «no tengo tiempo» y aceptar que tus elecciones reflejen tus preferencias. Priorizarte no solo mejora tu calidad de vida, sino que también te permite ser más auténtico y presente en todos los aspectos de tu vida. Así que, la próxima vez que pienses que no tienes tiempo, recuerda: es cuestión de preferencias. ¿Eres tú una de tus preferencias?
Y como comencé este episodio anunciándote que ya habíamos llegado a diciembre, quiero animarte a que además de priorizarte, este mes reflexiones sobre todos los retos que te planteaste en enero y lograste cumplir durante el año, y los aprendizajes que te dejaron esos retos que no conseguiste, identificando que no resultó para hacerlo diferente la próxima vez.

Lo más importante es que te celebres por todos tus logros y aprendizajes. Diciembre es el mes de las celebraciones, por ello te invito a que además de celebrar con amigos y familia, te celebres por todos tus logros y aprendizajes.

Y ahora sí, quiero desearte unas Felices Fiestas y Estupendo Año 2025, en el que sigas avanzando en tu crecimiento personal y disfrutes allá donde te encuentres.

Deseo que te haya gustado este capítulo y espero tus comentarios.

Cuenta Contigo, Cuenta Conmigo.

Gracias, gracias, gracias.

Casti Yuste.

Escribe un comentario